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Portugal, un ejemplo de cómo se revierte un destino

La experiencia de ese país nos muestra opciones de política basadas en dificultades específicas y formas prácticas de resolverlas. Pueden ser referencia en la construcción del camino que nos toca trillar para avanzar en nuestra empleabilidad y desarrollo

Por Catherine Piña

Hace un par de años viajé a Portugal junto a un equipo de profesionales dominicanos con el objetivo de conocer la estrategia que ese país había logrado desarrollar para enlazar el sistema educativo y el laboral y evaluar la posibilidad de incorporar algunas de sus ideas en el diseño de nuestro Marco Nacional de Cualificaciones. Desde entonces no me he cansado de citarlos cuando hablo de países con estrategias educativas que se destacan por sus objetivos claros y realistas así como por procesos operativos concretos y funcionales.

Con la creación, en los años noventa, de la Unión Europea, y la apertura de las fronteras entre los países miembros, los portugueses se vieron ante serias dificultades para aprovechar el libre tránsito para fines de educación o empleo. Las razones principales de esta desventaja eran históricas: 1) se trataba de una población que había desarrollado capacidades ocupacionales a través de la experiencia pero con bajo nivel de escolaridad y sin títulos ni certificados que pudieran acreditar lo que sabían o podían hacer, y 2) los títulos del sistema de educación superior portugués no tenían ningún valor para sus portadores en otros países de la comunidad.

 Ante este panorama, el gobierno tomó dos decisiones fundamentales que cambiaron el futuro de los lusitanos:

A. Certificación de competencias

Se estableció que todo ciudadano tendría acceso a una certificación de sus competencias expresada en términos de un perfil profesional.

Con este punto de partida, y definidos los perfiles, se puso en marcha un operativo en todo el país para inventariar las competencias de las personas. A aquellos que poseían todas las competencias propias de un perfil, se les otorgó una certificación y a los que le faltaban conocimientos o destrezas para ser certificados, se les especificó cuáles competencias tenían pendientes por desarrollar; además, se les indicó dónde, cómo y cuándo podían desarrollarlas. Para muchos, esto supuso conectar con programas de educación de adultos para completar la educación escolar.

Así consiguió Portugal que sus ciudadanos tengan la oportunidad de aprovechar, con el resto de los ciudadanos de la Unión Europea, las oportunidades de movilidad que el espacio común les habilita.

B. Marco Nacional de Cualificaciones

Para la Educación Superior se estableció que todas las instituciones y los programas debían ser acreditados para la incorporación de sus programas en el Marco Nacional de Cualificaciones Portugués. El proceso de revisión tomó seis largos años, pero a partir de ese momento los egresados universitarios de Portugal pueden presentar con confianza sus títulos en cualquier país de Europa y del mundo.

Portugal enfrentó este rezago histórico que en términos de educación y formación los colocaba en desventaja con el resto de sus vecinos estableciendo un plan del que la sociedad no fue solo testigo, sino aliada. Hoy es evidente que ha logrado mejorar la calidad de vida de sus habitantes e impactar favorablemente en su economía.

Portugal ya tiene muchas lecciones aprendidas, al igual que otros países que iniciaron hace décadas un camino hacia el crecimiento económico poniendo en marcha mecanismos que, a la par, inciden en el desarrollo social.

La historia de los dominicanos la escribimos nosotros mismos. Somos los responsables de profundizar en nuestro contexto y establecer nuestros propios planes para abordar nuestros particulares problemas. Ojalá sepamos combinar humildad, experiencia, obstinación y flexibilidad en las dosis adecuadas para resolver de forma oportuna problemas que ya están listos para ser resueltos.ACREDITACIONES

Artículo creado para el periódico: Acento

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